Silvina Ocampo

                                                      En tu jardín secreto hay mercenarias

                                                           dulzuras, ávidas proclamaciones,

crueldades con sutiles corazones,
hay ladrones, sirenas legendarias.

Hay bondades en tu aire, solitarias
multiplican arcanas perfecciones.
Se ahondan en angostos callejones,
tus árboles con ramas arbitrarias.

Alguna vez oí el chirrido frío
de un portón que al cerrarse me dejaba
prisionera, perdida, siempre esclava

    En tu jardín secreto hay mercenarias

dulzuras, ávidas proclamaciones,
crueldades con sutiles corazones,
hay ladrones, sirenas legendarias.

Hay bondades en tu aire, solitarias
multiplican arcanas perfecciones.
Se ahondan en angostos callejones,
tus árboles con ramas arbitrarias.

Alguna vez oí el chirrido frío
de un portón que al cerrarse me dejaba
prisionera, perdida, siempre esclava

                                                       de tu felicidad que junto a un río
                                                     bajaba entre las frondas a un abismo
                                                    de intermitente luz, con tu exorcismo.

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